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Lanzamiento nuevo Honda Fit

Después de muchos amagues, finalmente el Fit de tercera generación ya está en los concesionarios. Conocé en qué cambia y cuál es el valor de este clásico de Honda. El Fit es uno de esos modelos de Honda con más adeptos. Su particular concepción de monovolumen compacto, no tan largo ni despejado del suelo, le sirvió para que muchos lo eligieran como auto familiar. La cuestión es que todos aquellos usuarios del modelos se quedaron sin la posibilidad de recambio aproximadamente por dos años, que fue el período en el que se comercializó por última vez la segunda generación. En ese largo interin, lógicamente la marca perdió mucho terreno frente a rivales, como el Citroën C3 Aircroos, que supo mantenerse siempre vigente, e incluso con modelos que surgieron, como la Chevrolet Spin, en su ausencia. Pero lo cierto es que el Fit está de regreso con una imagen renovada, con su clásica trompa lanzada para atrás, lo mismo que su parabrisas. En su frontal, se aprecian nuevo juego de ópticas totalmente rasgadas, una parrilla con listón cromado en la parte superior que le queda muy bien, un bajo con el típico formato panel de abeja y en los laterales unas importantes luces auxiliares de leds. Uno de sus principales atributos, su gran habitabilidad, se mantiene. De hecho, sus proporciones son idénticas a la anterior edición y está bien que así sea:4 metros de largo con una distancia entre ejes de 1,53 metros y 1,69 de ancho y un baúl con 363 litros de capacidad, que bajando el respaldo de los asientos de atrás, crece hasta los 1-045 litros. Hablando de ello, la modularidad sigue siendo uno de sus principales atributos. Esto se encarna en el sistema de asientos traseros que en Honda llaman “ULT” (UTILITY – LONG – TALL) que ofrece múltiples posiciones configurables según la necesidad de carga. ¿Que pasa debajo de su capot? Se encuentra el conocido 1.5L de 16 válvulas con distribución variable (i-Vtec), inyección directa de 132 CV, que la alcanza a las 6.600rpm, y posee un torque máximo de 15,8 kgf.m a 4600 rpm. Como toda la gama de Honda, no hay opcional de caja manual, sino una automática de variador contínuo (CVT), con un modo manual al que se puede acceder por las levas detrás del volante, que simula siete marchas pre programadas. Adentro, está lo mejor y donde saca evidente ventaja a sus rivales. Todos los materiales son suaves al tacto, con algunos detalles en color plateado. El tapizado está revestido en cuero (se ofrece una sola versión). En la cuestión “tecno”, se destaca el control de velocidad crucero, y climatizador automático digital táctil, el sistema multimedia con pantalla color LCD de 5 pulgadas (un poco chica), cámara de estacionamiento trasera con tres ángulos de visión, Bluetooth, y el compensador de volumen sensible a la velocidad (SVC). ¿Es seguro? La cosa está repartida. Cuenta con frenos ABS con Electronic Brake Distribution (EBD), ABS frontal, dispone los tan necesarios ganchos de fijación Isofix para la silla de los niños, cinturones de 3 puntos para todos los pasajeros, pero no suma Control de Estabilidad, más dotación de Airbags (ni siquiera como opcional), y los frenos traseros abandonaron los discos de la anterior generación, para reemplazarlo por el veterano sistema de freno a tambor. ¿Su precio? Desde el 28 de abril estará a un precio sugerido de $385.000

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Chevrolet Tracker: Prueba de manejo (con test de OnStar)

Nos subimos al renovado SUV chico de la marca del moño que luce mucho más moderno y “canchero”. Suma  ahora el sistema de servicio de asistencia telefónica al cliente OnStar. Interactuamos y te contamos si vale la pena considerarlo.

Si alguien nos hubiese preguntado un año atrás, justamente cuando se lanzó el Cruze, si el innovador sistema OnStar, iba a ser determinante para inclinar la balanza a su favor al momento de su compra, rotundamente hubiésemos respondido que no. La semana pasada nos tocó subirnos a la nueva generación de la la Tracker, y entre sus novedades de equipamiento, figura OnStar. Y en esta oportunidad lo miramos con otros ojos y decidimos utilizarlo con mayor frecuencia para probar si era realmente útil. Es por ello que antes de referirnos a  la experiencia de manejo, quisimos hacer hincapié en este servicio con el que uno toma contacto con solo apretar un botón ubicado sobre el espejo retrovisor, se dispara una llamada (utiliza un chip de una compañía de celulares) y un operador responde al instante. Si el objetivo del servicio es no quitar la vista del camino y no tentarse por empezar a consultar el Smartphone, decidimos evacuar una consulta que surgió entre quienes viajaban en ese momento: ¿Qué película para chicos hay en cartelera y que cine nos queda más a mano? Valeria nos atendió y en cuestión de segundo nos pasó toda la data: opciones de películas, las salas donde se encontraban y los horarios, con el plus de enviaros al celular toda la información para que nos quede registrada. La verdad, un verdadero “lujete”, pero que creemos que desde ya, no se justifica pagar un adicional (tendrá costo desde el mes de junio a un valor que aún no se informó), para sentirse como un rey por un par de minutos. La segunda vez que apretamos el botoncito, la situación era otra: Mientras bajábamos a un negocio, se trabaron las puertas automáticamente. Al regresar y querer abrir, se activó la alarma. La desactivamos y seguimos el recorrido normal. Pero este sencillo acto/reflejo, bastó para que a 15 cuadras, la policía de la zona rodeara el vehículo, el cual se encontraba estacionado. ¿Que sucedió? Al sonar por unos segundos la alarma, se disparó el rastreo del vehículo y tras varios intentos del personal de OnStar de querer contactarse sin éxito, decidieron además del revuelo policial, bloquear al vehículo. Después de hablar nuevamente con los operadores y explicar lo ocasionado, apretando el botón de start/stop y con una serie de indicaciones, el Tracker arrancó. Pensamos que la situación merecía ser narrada y que más allá de los datos que fueron informados por la marca: “De los quince vehículos que fueron robados, recuperamos los quince gracias a OnStar”, una cosa muy diferente es haber vivenciado una situación que si bien no fue un robo propiamente dicho, pudimos comprobar en primera persona el accionar de este sistema. Entonces, nos volvimos a preguntar: ¿Vale la pena pagar por tener OnStar en el auto e influye en su compra? La respuesta de la mayoría de nuestro entorno más cercano al cual por supuesto le contamos una y diez veces lo acontecido como una anécdota, fue: sí, vale la pena.  Ahora si, pasamos al modelo… Su diseño, actualizado La Tracker pertenece al segmento de los SUV chicos, el cual se llenó de competidores en los últimos años. De los tres rivales más directos, junto con Ford Ecosport y Renault Duster, es la última que llegó, en 2013. Esa demora no se notó porque recuperó rápido el tiempo perdido gracias a que se posiciona en la entrada de gama, pero, siempre un escalón más arriba (incluso en precios). Por eso se podría ubicar a mitad de camino entre las dos mencionadas y otras que aparecieron después, como Honda HR-V, Jeep Renegade o Peugeot 2008. La nueva versión conserva las dimensiones de la primera. Mide 4,25 m de largo y tiene una distancia entre ejes de 2,55 m. Lo que sigue siendo muy chico es el baúl, de 306 litros, y también bastante incómodo para cargar cosas. En cuanto al diseño, es un vehículo que no deslumbra, pero entendemos que en su categoría es una de las más vistosas, proporcionada, armónica y con un look que entendemos se asemeja a una SUV de mayor tamaño, lo cual la hace “más importante”, pero en miniatura. Lo más atractivo de esta re edición es el frontal, con la parrilla dividida en dos partes, característica de los nuevos productos de la marca, con el logo centrado y de gran tamaño. Viene de serie con luces diurnas de leds delanteras y traseras, faros con proyector y antinieblas que son más prominentes y definen una figura más voluminosa. De perfil, nos gusta lo compacto y bien proporcionado que luce, con líneas redondeadas que y pasa ruedas anchos, lo que en definitiva lo hacen más robusto. Completan desde ese ángulo su look de chico malo, sus llantas de 18 pulgadas, de esta versión LTZ Plus (la tope de gama). El resto se calza llantas de 16 pulgadas. El interior, con más calidad Por dentro, la Tracker mejoró mucho en calidad, aunque sus plásticos siguen siendo duros.  Los tapizados, de cuero combinado en dos tonos de grises, también aportan mucho a la estética, especialmente porque lo hacen más delicado. El techo solar eléctrico, por último, también suma mucho a la imagen. Tiene butacas con regulación eléctrica y volante ajustable en altura y profundidad. La posición de manejo es alta, quizás no tan cómoda para una persona que supere 1.80 metros de altura, pero con una buena visibilidad. Atrás es chica, con espacio para cinco personas pero con poco lugar para acomodar las piernas. En tecnología cuenta con el sistema MyLink2, con pantalla táctil de siete pulgadas, y el sistema Mirror Screen que permite espejar en la pantalla las aplicaciones de dispositivos con Apple Car Play y Android Auto. Motor y seguridad En la motorización no hay novedades para la versión 2017 de Tracker, aunque si hay muchas para el caso de la seguridad. Está equipado con el 1.8 de 140 cv, con caja caja manual de cinco velocidades en la versión de entrada de gama. Luego, las intermedias LTZ y la full LTZ+ tiene una transmisión automática de seis marchas que se mejoró para esta edición. La tracción es AWD de acople automático, es decir, se acciona la “4×4” cuando lo necesidad. Un dato: las versiones con caja automática se ofrecen únicamente con esta tracción. La seguridad, de este SUV, es correcta en las versiones más accesibles, las cuales vienen con ABS, doble airbag frontal, anclajes Isofix y cámara de retroceso. Hay que escalar hasta la versión LTZ para encontrar el Control de Estabilidad, control de tracción y asistencia al arranque en pendiente. Mientras que la LTZ+ suma doble airbag de cortina y varios asistentes al manejo como alerta de punto ciego, sistema de alerta de colisión frontal y alerta de tráfico de cruce trasero. Dinámica Para el uso cotidiano, es un vehículo ágil y práctico, que en parte responde a sus dimensiones compactas, a su precisa dirección y a la postura de manejo elevada que mejora la visibilidad. Pese a que sus llantas son 18″, la Tracker no es un auto con un andar duro, lo que no quita que merecen un cuidado especial en terrenos pozeados e irregulares. El motor no se caracteriza por ser un vigoroso, sino más bien remolón en baja vueltas. La caja de cambios mejoró y los pases de marcha están más suaves y precisos que en la anterior Tracker. El consumo promedio es de 9 litros cada 100 kilómetros, y en ciudad ronda entre los 12 y 13 litros cada 100. Sigue entonces siendo un poco glotón. En cuanto a la tracción AWD, la probamos en barro y salió airosa de tramos que estaban bastante complicados por los días de lluvia.  De todos modos, no llega a ser un 4×4 de pura cepa. Conclusión El nuevo Tracker se modernizó. Su look, con muy pocos cambios, logró ser más atractivo cumplió con creces la estrategia de separarse de su antecesora y que la gente en la calle se percate que está en presencia de un nuevo Tracker. Su comportamiento dinámico es correcto en la ciudad, pero le falta un poco más de reacción para desempeñarse mejor en ruta.  Precio
  • LTZ FWD M/T: $374.500
  • LTZ AWD A/T: $421.500
  • LTZ+ AWD A/T: $470.500

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