Después de una larga espera y de mucho misterio, la marca británica presentó el “despampanante” todoterreno, el primero de su historia y el más imponente del segmento

El desembarco de las marcas de alta gama en el mundo de los SUV comenzó ya hace un tiempo, y mientras muchos lo veían como algo impensado, la propuesta se fue trasladando, cada vez más, a todas las compañías.
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El turno ahora fue para la más
emblemática del mundo de la alta gama,
Rolls Royce, quien después de tres años de haberlo anunciado, presentó formalmente el
Cullinan.
Se trata de un gran
SUV de tracción integral, con un diseño imponente pero al mismo tiempo fiel a sus líneas rectas y muy típicas de la marca.

El nuevo modelo también tiene un nombre muy exclusivo. Cullinan es el
diamante más grande que se descubrió hace más de un siglo en Sudáfrica, el cual forma parte de las joyas de la corona británica.
En cuanto a su diseño, está basado en la plataforma
“Architecture of Luxury” desarrollada para los modelos de la marca. Si bien en el Ghost se emplean muchos elementos del BMW Serie 7, la marca prefirió desarrollar su
propia plataforma para los nuevos modelos.
Así, el nuevo Phantom y el Cullinan comparten esa versátil plataforma que ningún otro modelo del grupo BMW fuera de Rolls-Royce podrá usar (el próximo será el nuevo Ghost).

En cuanto a sus
dimensiones, mide 5.34 m de largo por 2.16 m de ancho y 1.83 m de alto. Es decir, es 20 cm más largo que el Bentley Bentayga y 35 cm más largo que el Range Rover LWB (de chasis largo), sus principales rivales.
Tiene una distancia entre ejes de 3.29 m (30 cm más larga que en un Bentayga), lo que deja augurar un
espacio interior sin rivales. Su peso es de 2.660 kg.
El motor es un
V12 de 6,75 litros de cilindrada, como marca la tradición, y que desarrolla
571 CV a 5.000 rpm. Entrega un máximo de 850 Nm desde tan sólo 1.600 rpm.

En cuanto a la
transmisión integral permanente, carece de reductoras, ya que entre la caja de cambios
ZF de 8 relaciones, el par motor a bajas vueltas del V12 (850 Nm a 1.600 rpm) y la gestión electrónica del conjunto, los ingenieros consideraron que sería un elemento redundante.
El conductor puede accionar el botón “off-road” (que en Rolls-Royce llaman “Everywhere”) y que equivale al
modo todoterreno automático.
En
diseño, se mantiene en una línea conservadora con el resto de la gama, con un homenaje a los Rolls-Royce “D-back” de los años 30, como el Phantom II 40/50 HP Continental Sports Saloon de 1934, en los que el maletero era una protuberancia en la zaga.

El
interior es muy similar en su diseño al del Phantom 8, con
formas sencillas y un tablero casi depurado para tratarse de un Rolls-Royce. Pero el
verdadero lujo se ofrece en otras opciones, como que
desciende 40mm al momento de abrirlo, para subir, y luego se eleva.
Por último, en la marca esperan que el
SUV se convierta en el más vendido, pasando de 4.000 unidades comercializadas por la marca en el mundo, a 6.000. Esto, porque podrá llegar con mayor facilidad a mercados donde las carreteras distan mucho de ser perfectas, como Vietnam, Indonesia o Tailandia.