Prueba de manejo: Citroën C4 Cactus

Nos subimos al Crossover del momento y luego de casi un mes de prueba, te contamos todo lo que nos dejó esta experiencia de manejo.

El escenario

La nueva generación del C4 Cactus se lanzó en septiembre en San Pablo, donde Motriz estuvo presente y donde lo manejamos (leer primer contacto).

Sin embargo, la semana pasada el Crossover de Citroën que ahora se produce en Brasil (antes se importaba de España), estuvo de nuevo en boca de todos, por su reciente consagración como el mejor SUV regional del país, galardón que lo otorgó la agrupación Periodistas de la Industria Automotriz (PIA), del cual este medio forma parte. La semana pasada justamente se cumplieron casi 30 días de haber convivido con el C4 Cactus, y realmente lo conocimos muy a fondo.

Desde abajo

Una de las claves del por qué esta segunda generación del Cactus entró tan bien al poquísimo tiempo de su re lanzamiento, tiene que ver con su nueva estética.

No queremos ser muy reiterativos, solo destacar que su trompa es totalmente nueva y sus laterales, que ya no tiene sus planchas de airbamps (especie de ampollas rellenas de aire) y que en el sector trasero también se optó por dejarlo más limpio (no tiene la mascara negra sobre el capot). A esto, se suman las ópticas que no son cuadradas sino horizontales, y le dan un gran sentido de modernidad.

Después aparecen otros detalles, pero que son propios de esta versión full llamada Shine, como el techo bitono (negro en nuestro caso), el cual hace juego con detalles también oscuros en las baguetas de las puertas, en las máscaras del los espejos retrovisores y en los anti nieblas.

Otro detalle para mencionar son las barras porta equipajes que lo hacen más aventurero, detalles que se completa con el mayor despeje del suelo de este C4 Cactus brasilero, frente al anterior modelo.

Por dentro

La marca se las ingenió para mejorar su espacio interior, dentro de las mismas medidas que el anterior Cactus. ¿Cómo lo hizo? Con una distancia entre ejes que ahora es de 2.600 mm, lo que se tradujo en un mayor espacio para quienes se ubiquen atrás.

Hay dos aspectos que sin poner el auto en marcha, uno ya se percata. El primero de ellos es la nueva configuración de la butaca, la cual está mucho más mullida. El segundo aspecto que se puede palpar, es su volante que ahora cuenta con el aro más ancho y que incluso es ovalado. Todo ello, conlleva a una postura de manejo que es realmente fácil de conseguir y que es agradable.

La configuración del tablero es prácticamente la misma que la anterior generación. Es decir, se reitera el tablero digital, al cual le recriminamos algunos faltantes, como el indicador de aceite, y su diminuto y poco visible cuenta vueltas, representado apenas por una línea horizontal. La pantalla multimedia tiene un tamaño justo (7 pulgadas) y es realmente fácil de comandar. Vale recordar que solo recién desde la versión intermedia Feel Pack, ofrece GPS como parte del software.

En resumen, está mejor ordenado y más sobrio. El espacio atrás, es muy bueno y pese a que el asiento es alto, las cabezas no rozan con el techo. El pasajero del medio, demostró cierta disconformidad, en este caso como consecuencia de un falso túnel, que lógicamente molesta la posición de las piernas. De todos modos, el espacio es muy bueno para 3 personas.

Lo que no se ve

La marca decidió jubilar a muy temprana edad al eficiente motor 1.2 tri cilíndrico de 110 CV que tanto habíamos elogiado. Y decidió apostar por un viejo conocido del grupo PSA. Nos referimos al THP de 4 cilindros con turbo de 165 CV. Un motor probado en muchísimos modelos y que siempre nos sucedió lo mismo cada vez que nos toca experimentarlo: tiene una entrega en baja sorprendente apenas roza las 1.400 vueltas.

En ciudad, con su única caja de 6 marchas automáticas, viaja relajado pero siempre atento a lo que uno le pida, casi sin necesidad de recurrir a un rebaje. Es un motor ágil que se lleva muy bien con esta carrocería liviana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La seguridad, es un gran aspecto que se trabajó sobre este nuevo Cactus. Todos vienen con 4 airbags y Control de Estabilidad. Las versiones más equipadas como la de la prueba, suman Windows Bags, que son los que cubren las 4 ventanillas. Además cuenta con el detector de cambio de carril involuntario, el cual no interviene en la dirección pero si emite una alarma. También tiene alerta de cercanía a los autos que nos preceden y advierte el peligro. Y en ciudad este mismo sistema, puede frenar el auto a baja velocidad. No tiene luces de Xenón, solo halógenas y las mismas no son regulables.

Como va?

Su mayor despeje lo convierte en un auto inmune a las lomas de burro, cordones cunetas y cualquier obstáculo que en cualquier otro modelo, sería sinónimo de roce. La marca optó por un sistema de suspensiones blandas y ello se traduce en un confort de marcha impecable. Como siempre sucede, esta “blandura”, sumada a la mayor altura de un auto convencional, hacen que el C4 Cactus se incline cuando se toma, por ejemplo, una curva muy cerrada a una velocidad media.

Se defiende en este caso muy bien por la intervención del Control de Estabilidad y uno sale airoso de toda situación. Pero, la precaución y el cuidado a causa de sus suspensiones blandas y altura, hay que tenerlas.

Nos aventuramos por algunos caminos de tierra y lo cierto es que se puede acelerar sin problemas. No se perciben ruidos exteriores, y el polvo no entra al habitáculo, lo que habla de lo bien aislado que se encuentra. No tiene desde luego doble tracción, pero si cuenta con el Grip Control que modifica la gestión del control de tracción, dependiendo la superficie, aunque en la práctica es poca la colaboración.

Tirón de oreja para…

La configuración de su tablero, son uno de sus aspectos menos convincentes. Dijimos que su gran despeje del suelo y su sistema de suspensión blanda le juega un poco en contra en maniobras bruscas en ruta, y uno siente que la carrocería se acuesta más de lo habitual.

La sola opción de caja automática, se transmite en que los valores de todas las versiones se encarezcan, frente a cualquier rival con caja manual. Si nos ponemos más minuciosos, esta generación perdió el techo solar que si ofrecía su par europeo.

Aplausos para…

La noticia de que se discontinuaba su motor 1.2 de 3 cilindros, muy económico por cierto, no la tomamos para nada bien. Pero tenemos que admitir que el THP 1.6 fue un gran opción, por no decir la mejor, para impulsar a este Cactus.

Sus prestaciones son excelentes y la caja automática de 6 marchas, pese a no ofrecer levas al volante, acompaña muy bien. Su rótulo de aventurero lo lleva bien en alto, puesto que es uno de los Crossover que mejor resultados nos dio en caminos de tierra.

Ficha Técnica

Modelo: Citroën C4 Cactus

Fabricado en: Brasil

Motores: nafteros 1.6 Vti de 115 CV y THP 1.6 de 165 CV

Caja: Manual de 5 o automática de 6 marchas

Proporciones: Largo (4.170mm) Ancho: (1.714mm) Alto: 1.563mm

Distancia entre ejes: 2.600

Capacidad de baúl: 320 litros

Precio: Desde $645.000 (Feel 1.6 Vti de 115 CV) hasta $858.500 (Shine THP 1.6 de 165 CV) (precios vigentes hasta el 30 de Nov)