Ford F-150 Raptor: ¿Un Mustang para la arena?

Con 450 CV a disposición en un abrir y cerrar de ojos y soluciones extremas para el off-road, esta pick up de talla grande, se asemeja a un deportivo para el fuera de pista.

Se sabe que el mercado norteamericano es un ferviente amante de los vehículos de estirpe grande y, por supuesto, con descomunales motores. La reciente muestra automovilística de Detroit o NAIAS, a la cual tuvimos posibilidad de concurrir (leer nota) fue la más reciente muestra de ello.

 

Fue la cuna donde, por ejemplo, modelos como el Dodge Challenger y el Mustang 500 Shelby de 700 CV se desafiaron. Pero, donde más queda expuesto que los estadounidenses están subidos al lema “mientras más exuberante y colosal mejor”, es en el segmento de las pick ups.

El dato que ratifica ello, es que en aquel mercado el vehículo más vendido en los últimos 36 años, es la Ford F-150 (en el nuestro fue la pick up mediana Toyota Hilux). Es decir, una integrante de las Full Sizes o Talla Grande, donde la lista de rivales es más que nutrida, con la Chevrolet Silverado, la nueva Ram (leer nota), Toyota Takoma, Nissan Titán, entre otras.

 

Como viene siendo costumbre todos los inicios de temporada, Ford está ubicado en una de las esquinas más neurálgicas de Cariló,– Cerezo y Divisadero, y allí, además de tener exhibido a todo sus modelos ya conocidos, las más convocantes fueron las pick ups F-150 y su versión más extrema, la F-150 Raptor.

 

Estos dos monstruos que llegarán a la venta este año (se estima que la F-150 con el motor V8 5.0 naftero de 395 CV y la Raptor con un EcoBoost V6 3.5 de 450 CV, ambas con una caja automática con 10 marchas y por supuesto con tracción 4×4) se convirtieron en los modelos más deseados de la costa (el stand recibe incesantes pedidos de test de esos modelos por parte de los turistas). 

Y lo fue también entre la prensa especializada, quienes el pasado viernes, fueron convocados bajo el lema Ford Summer Expierence, a participar de una travesía mulitudinaria con gigantesca presencia de Ford Ranger. Sin embargo, todos los ojos se posaban sobre las exponentes de la línea F.

En nuestro caso, la contienda por poder subirse estuvo resulta de entrada. “Tu chata es la número 2, la F-150 Raptor” (en la 1 iba el máximo responsable del trazado de la travesía con directivos de la marca).

La sensación/responsabilidad de casi, encabezar la caravana de cerca de 100 Ranger a bordo de la más deseada y fotografiada, nos llevó rápidamente a encarar al guía asignado para llevarnos hasta la pista de prueba y consultarle si podíamos tomar el volante de entrada, a lo que respondió con una sonrisa cómplice: “ningún problema”.

Desde entonces, hasta que finalizó el contacto de casi una hora -entre que tomamos el volante y luego de ir pasando a los asientos de traseros para que otros colegas puedan también conducir- las pulsaciones marcharon al ritmo de la potencia de esta pick up, y eso en la práctica es mucho.

La última vez que tuvimos una sensación similar, de sentirnos el centro de la escena (los automovilistas que cruzamos por las calles internas de Pinamar hasta agarrar la zona de los médanos se detenían a sacarnos fotos), fue justamente con otro modelo de la marca: el Mustang.

Y de él nos acordamos todo el tiempo durante esta prueba, puesto que el rugir V6 3.5 de 450 CV motor de esta pick up, tenía una entonación muy similar al sonido del V8 5.0 de 421 CV de mítico deportivo. Y lo cierto es que no es errado compararlos, puesto que en definitiva la F-150 Raptor, es “un Mustang para hacer off road”.

A los segundos de incursionar por las huellas marcadas en la arena, que nos iban a llevar hasta la parte “picante” del circuito, se nos produjo una gran contradicción. Pensábamos que para poder ponernos al volante de una camioneta de este calibre, toda aquella experiencia acumulada a lo largo de tantos años de conducir por los médanos y de permanente consejos de guías de manejos, nos iba a servir para demostrar que estábamos a la altura de manejar a esta Raptor.

“No es una chata que pueda manejar cualquiera, se rumoreaba al inicio de la travesía”. Pero lo cierto es que sucede todo lo contrario y todos los libretos que teníamos y estábamos dispuesto a aplicar, por ejemplo, de cómo encarar un médano, se cae a pedazos de esta pick up. Esta pick up los aplasta y tira bien lejos.

Nada de lo aprendido sirve, cuando un vehículo tan descomunal y potente, puede hacer absolutamente todo. Parece no haber obstáculo ni superficie posible, que le diga “NO” a esta Raptor y ello rápidamente lo vuelve a uno más atrevido en el manejo.

Aquellos médanos empinados que parecen estar cortados con un cuchillo al final y que uno jamás podría subir por lo inclinado y luego por desconocer que es lo que a uno lo espera detrás de esa mole de arena, fueron pan comido para esta camioneta, que el único recaudo que exige, es ser cuidadoso simplemente de no engolosinarse con acelerador y terminar en la playa. 

¿Querés sentir bien la aceleración? Nos consultó el instructor y me señala una recta larga cercana a los 2 kilómetros, pero con pequeñas ondulaciones de la arena. A lo que solo pudimos consentir con la cabeza (pensábamos que ya veníamos acelerando). Previa apertura de la ventanilla de la luneta trasera (se abre electrónicamente), para escuchar la voz de esta Raptor en su nota más alta, hasta allí encaramos.

Definitivamente, el ruido de este V6 de 450 CV asusta, y un grupo de gaviotas que estaban a lo lejos, en la rompiente del mar que levantaron vuelo, dan fe que el rugido de la Raptor es abrumador. “Perdón muchachos”, atinamos a decirles a los compañeros que pudimos ver, a través  del espejo retrovisor agarrándose de donde podían. Y es que de la seguidillas de lomadas, solo eran copiadas algunas por las exuberantes ruedas de 22 pulgadas. A las otras, directamente no las tocábamos.

Volvemos a insistir con la analogía entre esta Raptor y el Mustang, puesto que lo que Ford propone con esta versión, es justamente sentir lo que un deportivo sería capaz de hacer fuera del pavimento. 

Y de hecho, ahora nos intriga saber cómo se comportaría esta desenfadada camioneta sobre el asfalto, pero ya es mucho pedir. Solo queda por esperar la fecha definitiva (solo se dijo que será antes de fin de año) en la que Ford tiene planeado traer al país a la F150 tradicional y a esta versión deportiva.

Su precio, tampoco será algo fácil de predecir (la Ranger Raptor que llegará a mitad de año rondará los 55 mil dólares), aunque se intuye que estará más cercana a un objeto de deseo y admiración, que a una camioneta más real. Y está bien que así lo sea, puesto que esta F-150 Raptor, es una pick up única y fuera de serie.