Ford Ranger 2018: Todos los cambios

La marca del óvalo presentó las nuevas versiones que sumará a la gama de pick ups, con foco en distintos clientes. Hay novedades para quienes elijan el motor naftero y también para el diésel más chico.

Con un crecimiento en ventas de 37% en el año, el segmento de las pick ups se convirtió en uno de los más competitivos del mercado. Y las marcas necesitan estar más activas que nunca para atraer clientes.

Si bien hasta hace unos años el ciclo de renovación de los productos era más largo, hoy es cada vez más frecuente la necesidad de presentar novedades, atentos a los rivales que se multiplican y a un perfil de comprador que no usa la chata solo para el trabajo, sino también para la vida cotidiana y familiar.

En este contexto, y a un año de renovar la pick up, Ford presentó la Ranger 2018 con cambios. El anticipo de estos modelos fue en el Salón del Automóvil de Buenos Aires, pero ayer, en la Estancia Santa Susana, en Cardales, realizó un evento de presentación oficial de los cambios y puso a prueba los modelos.

Una de las primeras actividad fue arrastrar un camión con la Ranger con motor 2.2 diésel. Así se vivió desde afuera:

Y así pudimos verlo desde adentro del camión

Ford pelea por el segundo lugar en el mercado de las pick ups, el cual lidera Toyota con la emblemática Hilux y Volkswagen con la Amarok. Pero en este segmento la pelea promete ser cada vez más dura ya que entre 2018 y 2019 se sumarán tres rivales más de fabricación nacional: Nissan Frontier, Renault Alaskan y Mercedes Benz Clase X.

Ahora, la gama completa de pick ups de Ford queda integrada por 16 versiones:

  • Las tres versiones con motor 2.5L Duratec de 166cv. Se ofrece con cabina simple o doble, caja manual de 5 marchas, tracción 4×2 y equipamiento XL o XLT.
  • Las cuatro versiones con motor Puma TDCI 2.2L de 150cv con cabina simple o doble, caja manual de 6 marchas, versiones 4×2 y 4×4 y nivel de equipamiento XL.
  • Las nueve versiones con motor Puma TDCI 3.2L de 200cv. Se ofrece únicamente cabina doble, con caja manual de 6 marchas o automáticade 6. La tracción puede ser 4×2 o 4×4 y el nivel de equipamiento XLS, XLT, o Limited.

El cambio más importante fue para la versión diésel 2.2 L, aumentando la potencia 125cv a 150cv.

En el caso de las tope de gama, incorporó más tecnología con la instalación de SYNC 3 desde el cual se puede conectar con el celular, manejar el climatizador y usar navegador, entre otras funciones.

Otra de las novedades fue extender la garantía por 5 años o hasta 150.000 km a las versiones nafteras en aquellos clientes que le instalen GNC, una tendencia que crece entre las elecciones de los clientes. Así compran una versión naftera, que es más económica, y luego ahorran en el uso de combustible con el GNC.

En cuanto a las nuevas versiones, se trata de la XLT 4×2 Nafta 2.5L de 166cv; y la XLS 4×4 3.2 diésel de 200cv.

Por otro lado, la mejora en la motorización vino acompañada por una preparación de las pick ups para adaptarse a la nueva norma Euro V, la cual es más exigente en nivel de emisiones.

También sumaron Compensación de Deriva, que funciona cuando en una recta un viento cruzado hace fuerza para desviar el vehículo, por lo cual un algoritmo calcula la fuerza en sentido opuesto; y Compensación de Vibraciones, por la cual si el volante vibra según el camino se calcula la misma vibración en sentido opuesto para disminuirla.

Todas las mejoras se pudieron probar en una tosquera situada a metros de la estancia, la cual debido al clima y la lluvia de la noche previa presentó un terreno con variados estados (desde tosca hasta barro y casi-lagunas por el agua concentrada) donde se sintieron los cambios del motor, se probó la capacidad de vadeo y se observó en directo la capacidad de arrastre y de carga del motor más chico de la pick up.