Prueba de manejo Honda Civic

Con cambios de pies a cabeza, el nuevo Civic se catapultó a lo más alto de los sedanes con diseños deportivos y cargados de tecnología. Lo probamos, lo escudriñamos, le hicimos miles de kilómetros y te contamos cómo nos fue.

La filosofía de una marca, muchas veces tiene fuerte concomitancia con los productos y está bien que así lo sea. Honda, por ejemplo, es un caso que se amolda a esto que mencionamos.

Con un porfolio de productos reducido (Honda HR-V, Accord, CR-V, Civic y en breve con la nueva generación del popular Fit) a los cuales interviene para actualizarlos en espacios de tiempo mucho más prolongados si se mira la competencia, la marca se las ingenia para mantenerlos vigentes y cuando los renueva, por lo general, el cambio suele ser grande y no pasa desapercibido.

Como suele decirse en la jerga, saben el tipo de producto que tienen y sin acudir a una política de descuentos agresiva -como hoy lo está haciendo la mayoría- se dan incluso el tupe de estar siempre por encima de la competencia en cuanto a precio.

Solo basta acercarse a una concesionaria oficial y hablar con un asesor comercial, para comprobar que ninguna contra oferta parece seducirlo, pues, como dijimos anteriormente, saben que el producto en cuestión lo vale.

Esto, está pasando justamente en torno al nuevo Civic, un sedán que se fabrica desde 1999 en Brasil y que en esta décima generación llegó a lo más alto en cuanto a diseño y tecnología. Es el típico caso donde el modelo podría haberse llamado de cualquier otra forma, ya que su parecido con el Civic anterior, es nulo. Es más, en esta nueva etapa de su vida tiene mucho más similitudes con el Honda Accord, que con el Civic anterior.

Este dato se fundamente en principio con su tamaño. Es que el auto creció en todos sus flanco (4,63 metros de largo, 2,70 metros de distancia entre ejes, 1,79 metros de ancho y un dato que favorece a su estirpe deportiva: 1,43 metros de altura, uno de los más bajo de la categoría) y ahora se posiciona como uno de los más espaciosos del segmento. Entonces no es una impresión, el Civic es realmente más grande y ello repercute sobre todo adentro.

Atractivo, por dentro y por fuera
Antes de pasar a su interior,  nos detendremos en su estética que como suele suceder, hay quienes se enamoraron a primera vista, y otros que lo catalogan como demasiado futurista. Nosotros estamos en el primer grupo. Es junto al Cruze uno de los sedanes que más a cambiado su fisionomía y se adueño de una estética tan rupturista que no hay quien gire para curiosearlo.

Lo más novedoso está en su afilada y voluminosa trompa con las rasgadas ópticas con luces led y esa protuberante parrilla cromada. Pero también es ahora llamativa su parte trasera en descenso bien al estilo de un cupé y las ópticas traseras en forma de herradura. De costado, sobresale su cintura bien alta y sus lllantas de 17 pulgadas, disponibles en todas las versiones.

Más de un colega colgó “videito” del tablero del Civic en redes sociales para mostrar lo que pasa cuando se pone en contacto el auto. Nosotros no fuimos menos originales y lo hicimos y lo compartimos aquí. (ver video). Se trata de una pantalla totalmente digital que a modo saludo, se enciende y hace un despliegue de luces de diferentes tonos que ya con eso, uno percibe que está a bordo de un auto diferente al resto.

En las butacas hay cierta contradicción, ya que si bien están tapizadas en cuero en todas  las versiones( EX-L y EX-T), en ninguna tiene regulación automática, solo manual. Y no es que nos volvimos exquisitos y reneguemos de darle a la manijita lateral para subir o bajar la altura. Es que no tiene relación con el nivel tecnológico que presenta el auto en cada rincón.

La calidad, el tacto, la puesta en escena de todos sus materiales y revestimientos, nada tiene que envidiarle a un modelo de Audi o BMW. La versión de entrada de gama viene con equipo de audio convencional, Bluetooth y USB, y las dos más equipadas agregan enchufe HDMI, doble USB, router para conectarse al wifi y una pantalla táctil de 7” con GPS, cámara de retroceso y Mirror Screen (para Apple Car Play y Android Auto). Todas las versiones tienen climatizador, pero sólo en el EX-T es bi zona.

En cuestión de espacio, el Civic creció de ancho y de distancia entre ejes, de modo que entran más cómodos tres personas con aceptable lugar para las rodillas, pero al ser tan abrupta la caída del techo, puede que una persona de talla alta tenga que encogerse un poco para no rozar la cabeza con el techo.

Otro cambio contundente es su mayor espacio en su baúl: 526 litros versus los 376 de su antecesor. La nota mala es que no encontramos allí un auxilio de la misma proporciones que las titulares, sino un neumático de uso temporal pensado solo para no superar los 80 km/h hasta encontrar rápido una gomería.

El Civic siempre se destacó por el altísimo nivel de seguridad y aquí lo sigue haciendo. Todas las versiones vienen con control de estabilidad, ( ESP)  de serie. También son de serie los 6 airbags, la asistencia al arranque en pendiente, los anclajes Isofix, el asistente a la conducción deportiva y el Brake Hold.

Después empiezan a sumar más cuestiones las versiones más equipadas. Lo más exclusivo y sorprendente fue el sistema llamado de la versión EX-T Lanewatch. Se trata de una cámara ubicada en el retrovisor derecho, que apunta hacia atrás. Al poner guño para doblar  hacia la derecha o al presionar un botón específico del Lane Watch, esa cámara de se activa y proyecta la imagen de lo que capta de ese lateral.

Se jubiló al veterano naftero Sohc I-VTEC de 1.8 litros de 16 V y 140 CV que equipaba a su generación anterior, y en su lugar se ofrecen dos nuevos nafteros: un 2.0 i-Vtec atmosférico, con 154 CV combinado a una caja automática CVT (variador continuo) o CVT Paddle-Shift 7 (con levas al volante y siete marchas pre programadas). La otra motorización, que otorga un manejo más alegre, es la 1.5 turbo, con intercooler e inyección directa de 173 CV.

En la ruta y la ciudad
Fueron un poco más de siete días con los que convivimos con la versión tope de gama de este renovado sedán. Su motor turbo de 173 CV sube en abrir y cerrar de ojos las revoluciones en bajas vueltas. Tiene mucha reacción pero no llega con ello al comportamiento de un deportivo. Esto se nota en regímenes alto donde el rigor de sus 173 caballos se tranquiliza.

En parte tiene que ver su caja CVT que a pesar que en la versión más equipada dispone de levas al volante que permiten interactuar justamente la marcha, no es tan permisiva para el caso que se quiera tirar vueltas, ya que el sistema pasa automáticamente a la marcha siguiente. Su dirección con asistencia eléctrica es liviana y se va endureciendo a medida que la velocidad sube.

El confort de marcha en ciudad y ruta  es de lo mejor del segmento. Inclusive nos hizo recordar a la puesta en marcha de varios referentes de las marcas Premium. Esto explica en gran parte el elevado valor de esta versión que probamos ($651.000), el más caro de todos los sedanes más equipados de marcas generalistas.

Es por ello que la opción más lógica es el 2.0 EX con caja CVT de 154 CV cuyo valor es de $528.400. De todos modos, para aquel que pueda estirarse y llegar al EXC CVT con el pequeño pero vigoroso motor 1.5 turbo, estamos seguro que no se arrepentirá.

 

Ficha técnica
Modelo: Honda Civic
Fabricado en: Brasil
Garantía: 3 años o 100 mil kilómetros
Motor: naftero 2.0 i-Vtec atmosférica de 154 CV y  naftero 1.5 turbo de 173 CV
Caja: automática CVT (variador continuo) o CVT Paddle-Shift 7 (con levas al volante y siete marchas preprogramadas).
Medidas: largo: 4,63 metros; ancho: 1,79 metros; alto: 1,43 metros
Distancia entre ejes: 2,70 metros
Capacidad del baúl: 526 litros
Precios: EX CVT, $ 469.000/ EX-L CVT Paddle-Shift 2.0 de 154 CV, $528.400/EX-T Turbo de 173 CV CVT Paddle-Shift, $ 651.000 (tributa impuestos internos).