Doble experiencia: Hyundai i20 WRC (copiloto) y Veloster N (contacto)

En el mismo día fuimos compañeros de Dani Sordo en un i20 WRC cupé y luego pudimos girar con el modelo más deportivo de la marca

La 39 edición del Wolrd Rally Car pasó por Córdoba y no solo dejó un lunes cargado de anécdotas de lo que cada espectador vivió desde el pasado jueves 25 al domingo 28 de abril; además de una recaudación para la provincia estimada en 37 millones de pesos-, sino que dejó el escenario ideal para que la marca ganadora (Hyundai), continuara con actividades en torno a su Hyundai i20 WRC y uno de sus más recientes lanzamientos al mercado local: el Veloster N.

El programa denominado Co-Drive Experience, forma parte de un agenda de actividades que viene desarrollando Hyundai Argentina en conjunto con la división Hyundai Motorsport en Córdoba por tercer año consecutivo.

Consiste en, nada más y nada menos, que compartir la butaca izquierda de uno de los pilotos oficiales del equipo a bordo de un coche muleto, con especificaciones muy similares a los coches oficiales. Un agasajo que solo algunos medios, dueños de concesionarios y amigos (solo los muy amigos) de la marca, tuvieron la dicha de poder experimentarlo.

Este año, a diferencia de los anteriores, el escenario elegido fue la pista de “La Fortaleza” de Oreste Berta en Alta Gracia (los años anteriores se realizó Parque Temático de Villa Carlos Paz) y contó además con la presencia de diferentes directivos y voceros de Michelín y la firma Shell, los dos principales sponsors del Hyundai de Rally, los cuales hicieron una breve mención sobre el rol que desempeñan sus productos en esta exigente competencia.

Manejar la ansiedad y mantenerse concentrado en otras actividades, cuando uno sabe que en instantes  será el copiloto del español Daniel Sordo, es muy difícil. Pero, la marca de origen coreano llevó a Carlos Del Barrio, el experimentado co-piloto español, para que revelara algunos de los secretos de cómo se armar una hoja de ruta y luego, cómo llevarlas a la práctica. Una charla interesantísima, que nos atrapó a todos los presentes y que luego tuvo su parte práctica, la cual consistió en hacerle las veces de co piloto a Del Barrio.

 – Motriz: 50, izquierda 6 larga, se abre a 9, 400 metros, Atención! Derecha 9 corta!…

– Del Barrio: Tío, esa me la tenías que cantar mucho antes. Ya estaríamos en aquel monte.

– Motriz: Perdón!

Consejo de Carlos a la mayoría de los “co-pilotos improvisados” al finalizar la vuelta, ¡sigan dedicándose al periodismo muchachos!

La cuenta regresiva terminó más rápido de lo que pensábamos, y nos llegó el turno de firmar el deslinde (nos hacemos 100 por ciento responsable de nosotros mismos ante cualquier inconveniente), calzarnos el mameluco, el casco con el inter-comunicador, la cervicalera y ya con ello, hacernos chiquititos y calzarse en la butaca.

En nuestro caso, no es la primera vez que tuvimos la dicha de participar de uno Co-Driving, de hecho lo hicimos el año pasado con el mismísimo Dani Sordo, pero esta vez la presencia del asfalto y curvas cerradas, sumó una experiencia de la cual nunca habíamos vivido.

La potencia del motor es tal, que el auto transita prácticamente todo el tramo del asfalto con la trompa apuntando al cielo. La misma, solo baja en los momentos de frenaje y rebajes, pero luego inmediatamente, el cielo vuelve a ser la vista panorámica ¿Cómo hace para ver este cristiano lo que está por venir? Nos preguntamos. Y la respuesta es por las ventanillas laterales.

Cuando empezábamos a asimilar el ritmo de aceleración sobre el pavimento, pasamos a la tierra, y allí los sentidos se nos volvieron a desacomodar.

Curvas, contra curvas, el auto totalmente de costado y pequeñas rampas; fueron devorados por estas bestias (auto y piloto), que al finalizar la prueba nos dejó una doble sensación: profunda admiración y la certeza de que uno realmente no sabe manejar nada.

Expectantes y como mirando todo lo que acontecía, estaban los Hyundai Veloster N, a quienes les había tocado la hora de entrar en acción. Hugo Mazzini, líder del grupo de instructores de Oreste Berta, fue el encargado de darnos una charla cortita, para luego ver en acción a este modelo mentado tanto para la ciudad como para salir muy bien parado de algún Track Day.

Ojo en las curvas cerradas, hay que doblar abierto y generar el quiebre en la mitad de la misma y de ahí en adelante enderezarlo paulatinamente”, fueron algunos de los consejos que el experimentado Mazinni, nos dio.

Los japoneses mentores de esta edición deportiva de la cupé asimétrica (tiene 3 puertas), cuando tuvieron que definir en su momento la esencia de esta versión dijeron: “No estamos buscando tener el auto más rápido, pero si queremos tener un auto divertido de manejar”.

Y de hecho, eso es lo que ofrece este Veloster N con su motor 2.0 Turbo de 250 CV y caja manual de 6 marchas. La clave de su manejo son las diferentes opciones de configuraciones que ofrece. De allí, que puede ser un auto de carácter sosegado, confortable, poco ruidoso y hasta amigo del bolsillo en el consumo, cuando se maneja en modo Normal.

Pero que se puede convertir en un verdadero veneno, al seleccionar el mono Sport, donde la potencia llega al instante, la suspensión se endurece, la dirección se pone bastante más dura, y hasta el rugir de su único escape centrado, se pone más grueso y altanero.

Sin embargo, es un deportivo que está muy asistido electrónicamente. Por ejemplo, siempre su central de diferencial, dosifica la entrega de la potencia, se corrige la dirección en las entradas en curvas evitando el compromiso de la adherencia, e incluso tiene cierta participación en las frenadas, cuando el auto interpreta que el conductor lo tuviera que haber hecho el mismo.

En resumidas cuentas, es un auto que alterna el manejo deportivo con lo deportivo de manera perfecta y está pensado tanto para quienes quieren ir a trabajar, o para aquellos que buscan un auto para participar y no quedar mal en algún Track Day.

Dani Sordo, piloto del Hyundai i20 WRC, entre el auto de competición y el Veloster N, en la Fortaleza de Oreste Berta

El Hyundai i20 con Dani Sordo al volante, en una de las pruebas de co-driving

Más del i20 en plena aceleración durante una de las pasadas

En uno de los cambios de neumáticos para seguir el co-driving

El road book de Dani Sordo

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