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A bordo del Toyota Corolla Cross Hybrid

El SUV mediano basado en el clásico sedán japonés fue nuestro medio de movilidad durante una semana. Te contamos que aspectos le destacamos y cuáles no nos convencieron. 

Se sabe que los usuarios de autos están más a gusto con lo que proponen los SUVs frente a los sedanes. O por lo menos así queda reflejado en las estadísticas mensuales: los utilitarios deportivos crecen mientras que los sedanes se retraen.  

Frente a esta pulseada, la estrategia de Toyota fue bautizar a su nuevo SUV mediano con el mismo seudónimo de su tri cuerpo (Corolla), con el agregado “Cross”. Con ello, pretende que los usuarios del sedán, no sientan que están “traicionando” al tradicional Corolla – en caso de optar por el nuevo SUV- y a la vez transmitirle a los nuevos usuarios del Corolla Cross, la sensación de que están eligiendo un modelo con mucho tradición y respaldo, pese a que estéticamente, el Corolla y el Corolla Cross, no guardan relación alguna. 

Estética: ¿Un Corolla yo? 

El Corolla Cross y el Corolla se denominan igual y comparten la misma plataforma, motores y otras soluciones más, pero este nuevo SUV no tiene parentesco visual con el clásico sedán. De hecho, se acerca más al Rav4 -su primo más costoso- sobre todo en su costado y en el sector trasero.

Donde el Corolla Cross no tiene lazo con ningún modelo de la marca es en el frontal. La enorme (un poco exagerada) parrilla, junto a unas ópticas bien rasgadas, desorientó a muchos la tarea de adivinar de qué modelo era el que se acercaba, hasta que ya a una menor distancia el logo de la parrilla, delata que se trata de un Toyota.  

Motor: Un híbrido ya conocido 

Al igual que el Corolla tradicional, este SUV se ofrece con el motor naftero 2.0 litros que entrega 170 CV y desarrolla 400 Nm y con una variante híbrida (unidad de prueba). Hablamos de un motor naftero del ciclo Atkinson de 1.8 litros de 98 CV, el cual junto a un propulsor eléctrico de 72 CV desarrolla una potencia de 122 CV. Esta última motorización se alimenta de una batería que se recarga automáticamente cuando el vehículo desacelera o frena, sin necesidad de enchufarse a una fuente de energía externa. Su consumo es bajísimo: 5,1 litros cada 100 km. Dicho sistema híbrido, se acopla a una caja denominada “e-CVT”. 

Interior: Un guiño al sedán 

El Interior es el lugar donde no se le puede recriminar a este SUV del porqué se llama Corolla, puesto que el planteo es prácticamente el mismo que el del sedán. Si hay que hacer una salvedad: mientras en el tricuerpo los materiales de la consola son soft (blandos), en el Corolla Cross, hay presencia de plásticos duros.

Otro rasgo, muy bueno por cierto, es que pese a ser un SUV, la butaca delantera regulable electrónicamente, permite una posición de manejo similar a la de un citadino; es decir no tan elevada. El tablero es el mismo que el del Corolla urbano.

Cuenta con una pantalla muy grande digital con una infinidad de indicaciones y con datos que hacen referencia al consumo instantáneo de la batería. Dicha información, se complementa con un reloj analógico que sirve para entender cuándo se está acelerando con energía y por ende utilizando el motor naftero y cuando el manejo es sosegado y la batería entra en función. 

¿Cómo va? 

El andar del Corolla Cross se caracteriza por ser silencioso y ágil en ciudad. El pase de electricidad a nafta, es imperceptible. Al respecto es oportuno mencionar el modo de conducción llamado EV, el cual permite circular solo electricidad. Pero no es para entusiasmarse. Este modo solo funciona con la batería 100% cargada (por lo general no está cargada en su totalidad) y el trayecto que puede se puede recorrer es solo de 2 km.

El dato de que el Corolla Cross no utiliza el sistema de suspensión trasera Multi Link que equipa al Corolla sedán, y que en su lugar utilice un esquema de suspensión de eje semi rígido, es considerado como un retroceso.  Sin embargo, en la práctica no afecta su confort de marcha. Donde este SUV se luce es en ciudad, más precisamente en las situaciones de atasco, en la que la mayoría de los modelos con motores convencionales más consume combustible y contamina.

Es justamente en esta situación en la que el sistema eléctrico más actúa. En ruta las baterías prácticamente no intervienen, pero aun así el consumo es bajo: 7.4 litros cada 100 km.  

Seguridad: completísimo 

Un aspecto en el que sale muy bien parado el Corolla Cross es en su dotación de seguridad. Arranca con 7 airbags, Control de Estabilidad y esta versión suma Ayudas a la Conducción, que dentro de Toyota se conoce como Safety Sense. El sistema en sí se vale de diferentes cámaras, radar y sensores y con ello ofrece: Alertas de Colisión con Detección de Autos y Peatones. También cuenta con Alerta de Tráfico Cruzado Trasero, Alerta de Punto Ciego, Mantenimiento de Carril y luces automáticas. 

Aplausos para: Diseño no llamativo/comodidad interior/performance del sistema de suspensión/bajo consumo/equipamiento de seguridad/confiabilidad del sistema híbrido 

Tirón de oreja para: calidad de materiales por debajo del sedán/ /potencia justa/ausencia de comando manual y levas/capacidad de tanque limitada/auxilio temporal 

Ficha Técnica 

  • Modelo: Toyota Cross 
  • Origen: Brasil 
  • Motor: naftero (2.0 16 válvulas de 170 CV y 200 Nm) y otro híbrido (1.8 1 válvulas de 122 CV 
  • Caja: automática CVT 
  • Dimensiones: largo: 4,46 metros/alto: 1,62 m/ancho: 1,82m 
  • Distancia entre ejes: 2,64 metros 
  • Capacidad de baúl: 440 litros 
  • Precio: desde $ 2.728.000 (2.0 XLI CVT) hasta $ 4.012.000 (Híbrido SEG eCVT

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Autos híbridos: Así anda el Hyundai Ioniq 

Manejamos por varios días el nuevo modelo de la marca coreana. Una muy buena combinación entre consumo bajo y gran comportamiento dinámico.


Decir “auto híbrido” hace tan solo tres años atrás en Argentina, era lo mismo que mencionar “Toyota Prius”. Si bien en la actualidad, sigue siendo el gran referente de autos que combinan un motor naftero con baterías, en este último tiempo desembarcaron varios modelos (Toyota Rav4, Ford Mondeo Hybrid, Toyota Corolla Hybrid), entre ellos el Hyundai Ioniq.

Lo interesante del caso es que el Ioniq, modelo que se comercializa desde el 2016 en otros mercados y que llegó durante el 2019 a la Argentina, es rival directo del Prius. Ambos, pertenecen al mismo segmento (sedán, pero con un particular remate en descenso que se conoce como “fastback”) y además de coincidir en el tipo de motorización (combinan un naftero del ciclo Atkinson con baterías de Ion de Litio), la diferencia de precios entre ambos, es de apenas 500 dólares.

Un híbrido discreto

Las comparaciones son odiosas pero, hablar del Ioniq, lleva casi indefectiblemente a mencionar al Prius. Por ejemplo, el diseño en general del híbrido de Hyundai, pese a que la carrocería es muy similar al híbrido de Toyota; es mucho menos estrambótico que el ejemplar híbrido de Toyota. Si bien, durante el tiempo que fuimos “dueños” del Ioniq, levantó varias miradas en el camino, no se acerca al bullicio que generamos a bordo del Prius, claró está, apenas este llegó al país.



Personalmente, el frontal del Ioniq nos agradó mucho, con su parrilla “tridimensional”, pero por sobre todo nos gustaron mucho sus ópticas leds, bien afiladas y realmente eficientes durante la noche. Las llantas de 17” del Ioniq son de aluminio de 5 gruesos rayos, que son realmente llamativas.

Parecen inclusivo las viejas tapas de plástico, pero son de aluminio. Esta solución, es más funcional que estética, porque evita tener cubierta la mayor superficie posible, para mejorar la aerodinámica del auto en general.



El sector trasero se caracteriza por una pronunciada caída que, de nuevo, busca la mejor aerodinámica posible. Tiene una gran luneta vidriada que está dividida. En la práctica, cuando se maneja, resulta molesto la visual hacia atrás. El plus o el aspecto positivo, lo recibe su baúl. Puesto que dicha luneta es en definitiva la tapa del baúl, y cuando esta se abre, el acceso al baúl es enorme. A priori a ello, la capacidad del baúl es enorme: 563 litros.

De calidad y austero

La fórmula de Hyundai de no re cargar con demasiados artilugios la estética de su modelo híbrido, se repite adentro. La calidad y los acabados de todo lo que está al alcance del tacto de uno, es propia de un modelo Premium. Sin embargo, prevalece lo austero



El tablero es una pantalla de 7” bien sencilla. Nos pareció útil, una barrera a la izquierda, que va indicando la recuperación de energía que se produce durante el frenado (Eco Indicador de potencia).

También cuenta con un llamado indicador SOC (batería de alto voltaje), que muestra el estado de carga de la batería de alto voltaje. La otra pantalla, en medio de la consola central, es un poquito más grande (8 pulgadas), y también tiene funciones básicas. Inclusive tiene un faltante grave, como lo representa la ausencia de un GPS.

La pantalla con el gráfico del momento en el que las baterías se regeneran (lo hacen al desacelerar y al frenar), el momento en el que el motor eléctrico está en acción (lo hace al salir y con una velocidad sostenida en un régimen bajo y a menos d 35, 40 km/h) y por ende el instante en el que el auto empieza a ser impulsado solo por nafta, es sin dudas lo más interesante.

Sin embargo, los gráficos son sencillos -si se los compara con el Prius- y en parte distraen menos.

Nafta y baterías

Vayamos a lo importante, o por lo menos el Ley Motive de este modelo que su sistema híbrido. Como todos los híbridos que se venden en esta zona del continente, el Ioniq, combina un motor de ciclo Atkinson (1.6 litros de 104 CV), con un sistema híbrido (44 CV) conformado por baterías, que cuando funcionan ambos, rinde 141 CV a 265 Nm.



¿Dónde se lo enchufa? Nos preguntaron varios. A los que les respondimos justamente que este tipo de híbridos, no se enchufan (híbridos Plug-in) sino que cuenta con un gran paquetes de batería que se van auto recargando solas.

¿En qué momento y cómo funciona un auto híbrido? Lo explicamos así:

  • Al arrancar y a baja velocidad: Motor eléctrico
  • Aceleración y subidas: El motor naftero combinado con el eléctrico
  • Velocidad alta en ruta: Motor naftero
  • Desaceleración y frenada: se recarga la batería
  • Estando detenido y apagado: El sistema no se recarga.

¿Cómo va?

El primer impacto que se experimenta cuando se presiona el botón de arranque, es el cero indicio de que el mismo ya está en marcha. Solo el mensaje al centro de la pantalla/tablero con la leyenda “listo para manejar”. Algo que es necesario leer, porque si uno se guía por el oído, el Ioniq no da señales de vida.

La caja que está asociada es una automática de doble embrague de 6 cambios, que tiene modo de conducción Eco y Sport. Salir del lugar de donde uno se encuentre, es una sensación maravillosa, pues uno escucha a bordo cosas que por lo general no escucha por el ruido del motor. En nuestro caso, el ruido de las piedritas de la calle sin asfaltar, contra los neumáticos.



No sucede lo mismo cuando se coloca la reversa, puesto que el motor naftero se enciende al instante. De hecho, notamos que el motor térmico se “enciende” muy fácilmente, aún a bajo régimen.

Sin embargo, el consumo es realmente bajo. Durante los días que lo tuvimos, recorrimos un poco más de 1.800 kilómetros, donde visitiamos poco y nada las estaciones de servicio. La computadora de abordo arrojó un promedio de entre los 5 y 5.5 l/100 Km en función del escenario de conducción.

Los tramos urbanos, donde por todo los nafteros convencionales más consumen, es el lugar donde el Ioniq menos consume., puesto que es donde más recurre al modo 100% eléctrico. En ruta, su consumo se puede lo puede comparar como lo que ofrece generalmente un diésel: consumos ajustados, siempre y cuando no se supere los 130 km/h.

Por respuesta, el Hyundai Ioniq HEV es un modelo de respuesta suave y progresiva, con un nivel de prestaciones razonable para sus 141 CV de potencia: tarda 10,8 segundos en pasar de o a 100 m/h. Debido a que sus baterías son pequeñas.



No queremos olvidarnos de dejar de mencionar el muy buen espacio interior que ofrece este Hyundai. Hay espacio para 5 personas en butacas que son más anchas de lo normal. La suspensión trasera, es multilink, lo que repercute en el andar suave que transmite a todos los que se subieron al Ioniq.



Otro apartado que vale la pena mencionar, es el de seguridad. Cuenta con Controles de Tracción y Estabilidad, Alerta de Punto Ciego, 7 airbags y Asistente de Arranque en Pendientes. Sin embargo, llega a nuestro mercado sin los asistentes a la conducción (ADAS), que si ofrece en otros mercados, como el europeo el Ioniq ha perdido en su configuración regional el brillante paquete de asistencias a la conducción (ADAS).



De este modo, no cuenta con sistema de mantenimiento de carril, control de crucero adaptativo, entre muchos otros que ya se están volviendo habitual en modelos generalistas.
Ficha Técnica
  • Modelo: Hyundai Ioniq Hybrid
  • Motor: 1.6 litros de 104 CV y EV de 43 CV/ Potencia total combinada
  • Caja: DCT de 6 velocidades con levas al volante
  • Consumo mixto: 5/5.5 litros cada 100 km
  • Dimensiones: Largo:4.470mm/ancho: 1.820mm/alto: 1.450mm
  • Distancia entre ejes: 2.700mm
  • Capacidad de tanque: 45 litros
  • Precio: U$S 40.500

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Motriz (C) 2013