Prueba de manejo: Fiat 500 Lounge
El mitico “Fitito” volvió al mercado hace ya 9 años y ahora llegó el turno de una renovación. Lo probamos por varios días en las sierras cordobesas y estos son los resultados
La moda “vintage” que se acentuó en segmentos que van desde la ropa hasta la decoración también llegó a los autos, y las marcas empezaron, con el tiempo, a reinterpretar algunos clásicos del pasado.
Si el Volkswagen Beetle fue uno de los casos más emblemáticos, el Fiat 500 no es menos, un auto con tanto contenido pasional que mucha gente lo recuerda como uno de los mejores de la década de los 50.
Ahora, después de su lanzamiento hace ya 9 años, nos subimos a una de las versiones renovadas, lo manejamos por una semana, y estos son los resultados.
Desde su origen
A diferencia de la primera versión, que provenía de México, ahora llega de Polonia. Pero su estética se conserva intacta. Su estrecho tamaño, su bajo consumo y su gran capacidad para entrar en lugares que ningún auto podría atravesar hacen de este modelo un auto ideal para moverse en el día a día. Está claro que no fue solo la reinversión del “Fitito” el que logró un lugar en el mercado, sino que a partir del 500 convencional surgieron otras versiones, como por ejemplo el 500 Abarth 595 Turismo de 165 CV y el 500 X, un crossover de 4 puertas para familias, que también fueron ampliando su llegada.
Por fuera, este modelo que probamos en una versión intermedia Lounge, cambió poco. Sus dimensiones son de 3.54 m de largo, 1,62 m de ancho y 1,48 m alto. La distancia entre ejes es 2.30 m y la capacidad de baúl es bien pequeña, apenas 185 litros.
En diseño, la renovación que más se nota es su parrilla, con apliques cromados, luces delanteras halógenas, luces traseras nuevas y llantas (16 pulgadas) multirrayos con sus sutiles agregados estéticos.
Por dentro prácticamente no hay cambios, y siguen siendo centro de atención el diseño de los relojes del tablero y cada uno de sus detalles en forma circular, uniendo la forma exterior redondeada con cada aspecto del auto. Tiene una central multimedia representada por una pantalla con el sistema U-Connect con Android Auto-Apple CarPlay. Lo que no tiene es navegador ni GPS.
En detalles, se destaca su techo acristalado que se rebate, aunque con una cortina retráctil que deja pasar demasiado la luz solar. Es muy cómodo adelante, pero es claro que atrás no tiene un gran espacio y solo entran bien dos menores chicos.
A bordo del 500
Manejar este vehículo es algo “divertido”. La carrocería compacta, su distancia entre ejes corta y la rápida reacción de su dirección hacen que uno sienta que el auto responde rápidamente al mínimo movimiento gracias al motor de 1.4 Fire 100 cv.
Sin embargo, su caja automática Dualogic de 5 marchas no es de las mejores, sino que los pasos de marcha son muy lentos, y la verdad es que funciona mejor en el modo manual en el que se puede intervenir a través del pomo y de las levas al volante acelerando la transmisión a medida que se acelera.
En cuanto al andar, la suspensión es bastante dura, mucho más de lo esperado, y como mencionamos el espacio no contribuye, aunque se saca de tela de juicio porque está a tono con la propuesta de la marca. Lo único más alentador es el resultado del consumo, bien reducido, ya que promedia los 6 litros cada 100 kilómetros.
Conclusión
El Fiat 500 es un auto que revive, en su totalidad, la esencia del pasado. La estética, especialmente, es una verdadera actualización de lo que fue en los 50, con detalles modernos pero sin perder la esencia. Es un vehículo al cual muchos le tienen cariño y quisieran tenerlo en su casa, especialmente las mujeres, quienes lo consideran un auto “chic”, el cual además tiene una gran practicidad para desplazarse en cualquier lugar.
Claro está que no es para una gran familia, ni viajes largos, pero su concepto de auto cómodo y práctico está muy a tono con la nueva era de la movilidad donde se buscan vehículos útiles y que generen una buena experiencia de manejo.
Ficha Técnica
- Modelo: Fiat 500 Lounge
- Origen: Polonia
- Motor: 1.4 Fire de 16 V de 100 cv
- Caja: Automática Dualogic de 5 marchas
- Precio: $ 874.800



Lejos de pretender iniciar un 2019 tranquilo, Hyundai cargó con todo y decidió salir a vérsela contra modelos a los que antes no contemplaba. Por ejemplo, el BMX X1, Mercedes Benz GLA, Audi Q2, son todos SUVs chicos Premium, que no entraban, ni en la mira ni del Hyundai Creta (rival directo de la Ford EcoSport), ni de la Tucson (compite contra Honda HR-V, VW Tiguan o Ford Kuga, por mencionar algunos), pero que ahora si se cruzarán con el Kona y con ello, se abre un nuevo frente.
Tarea ardua y difícil, resulta conquistar a los usuarios o a quienes tienen inclinación por los SUVs en estos momentos, debido a la gran oferta que hoy se puede encontrar en el mercado. Hyundai no es nuevo en el tema y parece haber entendido que primero, el auto tiene que entrar por los ojos. Y eso es lo que viene logrando con el Kona. Un modelo llamativo, con un frontal muy moderno, que no tiene parecido a sus pares dentro de la marca.






El Kona es un SUV de corte netamente urbano. Los caminos por la ciudad y las salidas a la ruta, son sin duda su hábitat natural. Se siente muy aplomado gracias a una suspensiones de poco recorrido y más bien tirando a “duritas”. Esto, lo convierte en un coche ágil en curva. Su altura libre con respecto al suelo, de 17 cm, le juega a favor cuando aparecen de manera imprevista lomas de burro sin señalizar. Los 177 CV de su motor naftero 1.6 turbo, le sobran a este SUV que se combina con una única opción de caja: automática de 7 marchas.
El Kona se alista en el grupo de los utilitarios deportivos que ofrecen sistema “all wheel drive” lo que contribuyeron para aventurarnos a incursionar por la arena de Pinamar. Su sistema de tracción, combinado a su vigoroso motor, son suficientes para afrontar los clásicos médanos, sin demasiado inconveniente.
Sin embargo, no es el vehículo ideal que alguien se debiera comprar para aventurarse en estas superficies. De hecho, cuando nos sentíamos plenamente confiados de nuestro Kona, en un sector de arena demasiada suelta, los neumáticos diseñados para el asfalto, nos jugaron una mala pasada: no avanzábamos y empezamos enterrarnos. No duramos mucho tiempo sin poder salir de ese entuerto, pero fue un llamado de atención que nos pasó nuestro Hyundai para que no abusáramos del buen desempeño que hasta entonces veníamos consiguiendo.
Un par de tomas más, y nos retiramos airosos de una de las pruebas de fuego, en donde incluso, verdaderos 4×4 (Un Jeep corto no muy nuevo, había quedado varado), se quedan enterrados.
La llegada del Kona a la gama de Hyundai, tiene como objetivo atraer, a aquellos que buscan diseños progresivos, y su estética lo cumple con creces. La combinación motor/caja es perfecta para la diaria. Está destinados para satisfacer las demandas de quienes van por sus hijos a la escuela en la semana y quienes un “finde”, les apetece incursionar por algún camino serrano, sin demasiadas complicaciones. Más allá de ello, sabemos (lo comprobamos), que el Kona es mucho más capaz de lo que cualquiera puede pensar.
