Prueba de manejo: Ford Mustang

Convivimos una semana con el “pony” salvaje de Ford y te compartimos la experiencia a bordo de esta cupé de 420 CV

El test drive incluyó un largo recorrido por ruta que terminó en un Aero Club. Y ahí el Mustang “se sintió a gusto”, ya que no tiene rival

Si hay un modelo que queríamos probar con ansias, ese sin dudas era el Mustang. El deportivo por excelencia de Ford de todos los tiempos, que llegó a nuestro mercado en septiembre del año pasado, y que si bien tuvimos un contacto en el Autódromo de Buenos Aires (Leer más), nos debíamos una prueba más intensa, o mejor dicho, más terrenal.

El perfil del Mustang enfatiza los rasgos deportivos, con las llantas de 19″ y una pronunciada caída del techo

Un contacto, como lo haría un dichoso usuario de esta octava generación, utilizándolo de manera cotidiana, saliendo -seguramente con placer- a la ruta y autopistas, y ver de qué manera este “pony” salvaje se adaptaba a las reglas de una ciudad.

Su estética, con los rasgos históricos
Siempre somos partícipes que sobre la estética de un auto, entran en juego cuestiones muy personales y subjetivas, y que emitir juicios contundentes sobre el diseño de un auto muchas veces es arriesgado. Pero en este caso, no hay riesgo que valga, pues ¿Quien puede tener una opinión contraria a la escultural figura del Mustang? Y lo cierto es que por unanimidad, este fue el modelo sobre el cual más elogios hemos recibido.

Si uno se toma el trabajo de googlear a las generaciones anteriores del Mustang, encontrará muchos puntos en común. Pero en esta octava generación, la primera vez que utiliza una plataforma global (se fabrica para varios mercados, entre ellos el nuestro), hay también reminiscencias claras a la corriente de Ford llamada Kinectic Design.

Si fuera un avión sería su hélice. El frontal del Mustang, imponente y cada vez más llamativos, con el “Pony” como protagonista

Esto, se percibe en la trompa del Mustang, con las ópticas rasgadas, la parrilla que simula una boca de un tiburón y que es por ello que guarda mucho parentesco con el Ford Mondeo. A nosotros, nos impresionó el tamaño de esta cupé que mide casi cinco metros de largo, de los cuales casi la mitad los acapara su musculoso capot, que alberga al descomunal V8.

Su perfil es exquisito, con sus llantas de 19”, con neumáticos más anchos atrás y los pasa ruedas sobre dimensionados. Pero el certificado de deportividad se lo otorga la caída abrupta de su techo, que termina en un remate no menos agresivo que su trompa, donde su amplia luneta, la doble salida de escape, y la particular tapa de la apertura del baúl, (una esfera negra con las siglas GT), no hacen más que recordar al antiguo Mustang, el cual para muchos tuvo una de las colas más seductoras y logradas del mercado a nivel mundial.

Puertas adentro
Para ingresar al Mustang hay que en parte dejarse caer. Su butaca deportiva está casi al nivel del piso y uno puede extender casi en su totalidad las piernas. La sensación al tacto y a la vista es de primera calidad en cada rincón. El volante multi-función forrado en cuero tiene múltiples botones para terminar con las levas de aluminio que se ocultan detrás del mismo.

La butaca del conductor se separa de la butaca del pasajero con un importante túnel que alberga el freno de mano -bien al alcance de quien conduce-
y el selector de la caja automática de 6 marchas (no ofrece caja manual, como si lo propone en Estados Unidos).

En la consola central, cuenta con teclas tipo Switch, con las que se puede activar las balizas, desconectar el control de estabilidad, cambiar la dureza de la dirección y elegir los 4 modos de conducción.

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Ford Mustang interior volante
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Ford Mustang interior baul

La parte “tecno” está bien representada por una pantalla táctil de 8” con GPS, cámara de retroceso, el sistema Sync 3 y los comandos para manejar su sistema de audio de 12 parlantes y un subwoofer en el baúl.

Si bien el Mustang es un 2+2, es decir para 4 pasajeros, el espacio para atrás está pensado solo para llevar niños. Hicimos la prueba de llevar a compañeros ansiosos, que con el afán de subirse al Mustang, se acomodaron como pudieron. Pero a los pocos kilómetros, la súplica de que deslizáramos la butaca lo máximo que se pudiera, tiñó la experiencia a bordo de los entusiasmados pasajeros.

Incluso su acceso a las plazas taseras es tedioso, ya que hay que correr las butacas de manera eléctrica y es un método lento y poco práctico. Conclusión: Atrás, solo apto para menores.

Una sinfonía para los oídos
El leimotiv del Mustang está debajo de su protuberante trompa. Allí se oculta el motor naftero V8 5.0 litros de cilindrada de 420 CV. No tiene turbo, solo aspiración normal y respeta la tradición familiar de modo que su tracción es trasera.

El rugir de su motor, es música constante para los oídos, ya que prácticamente en todos los régimenes, la pimienta está. Ni hablar cuando se selecciona los modos Sport o Pista.

El comportamiento cambia y son modos de conducción en los cuales hay que tenerle un respeto extra. No se trata de un auto fácil de llevar y los 420 CV, pueden jugar una mala pasada cuando se sale de una curva, donde es muy probable que su cola se deslice hacia afuera.

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No hay que ser experto para percatarse que su v8 de 5.0 litros, es un motor glotón. En ciudad, su consumo ronda los 20 a 22 litros cada 100 kilómetros. En ruta, sin sobrepasar los 100 km/h (cosa que se hace realmente difícil) se mantiene en 10 litros. Y limitando la velocidad en los 130 km/h, el consumo ronda los 14 litros. Pero son cuestiones fuera de análisis en un deportivo pura sangre.

Lo que si es inadmisible es su tanque de nafta de apenas 60 litros, lo que sumado a su gran consumo, le resta autonomía y obliga a tener siempre a la vista en el GPS, las estaciones de servicio más próximas.

¿Su precio? 95 mil dólares, 1 millón y medio de pesos al cambio actual. Un valor que, desde ya está lejos y lo deja solo para algunos en nuestro país. Situación contraria a lo que sucede en su país de origen (Estados Unido) donde mantiene la esencia de su naturaleza: Convertirse en un deportivo accesible al que pueda subirse el ciudadano promedio. Salud por ellos!

Ficha técnica

Modelo: Ford Mustang GT
Fabricado en: Estados Unidos
Motor: V8 de 5.0 litros con doble árbol de levas a la cabeza, 4 válvulas por cilindro
Potencia: 421 CV
Caja: Automática-Secuencial de 6 marchas con levas al volante
Medidas: Largo 4.784 mm.; ancho 1.960 mm.; alto 1.394 mm
Distancia entre ejes: 2.720 mm
Capacidad del baúl: 408 litros
Garantía: 3 años o 100.000 km.
Precio: $ 1.500.000