A poco de cumplirse un año del acuerdo entre el Gobierno, sindicatos y empresas para fabricar un millón de autos en 2022, un informe de la Universidad Austral lo pone en dudas

Un informe elaborado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral analizó los
puntos estratégicos del plan “Un Millón de Vehículos”, lanzado por el Gobierno nacional en marzo de 2017.
En este escenario, el informe resalta la
poca probabilidad de
aumentar la
producción nacional de vehículos en casi un 60% entre 2017 y 2019, como aspira el plan oficialista.
En marzo de 2017, el presidente Mauricio Macri presentó la propuesta que consistió en un
acuerdo entre el
Estado, empresas y
sindicatos para impulsar la
producción en la industria automotriz hasta llegar a
750.000 vehículos en
2019 y
1 millón en
2023.
Esto permitiría, al mismo tiempo, generar
30.000 puestos de trabajo a través de más inversión, nuevas tecnologías y una mejora en el acceso a la compra de unidades.
Sin embargo, desde la facultad se preguntan si es
posible para Argentina
alcanzar estas metas.
En
2017, la
producción nacional de autos fue de
472.158 unidades.
El primer objetivo del Gobierno nacional para el crecimiento de la producción automotriz para el año
2019 plantea un ambicioso
crecimiento del 56%.

Los
cuatro puntos principales son:
- Incrementar la producción hasta llegar a 750.000 vehículos en 2019 y 1 millón en 2023.
- Diversificar los mercados de exportación, apuntando a exportar por lo menos un 35% de la producción a destinos extra Mercosur, y a través de una mayor integración, tanto en mercados regionales como en cadenas globales de valor.
- Mantener los precios en niveles similares a economías de la región comparables.
- Desarrollar la motorización “Flex fuel”, híbridos y vehículos eléctricos.
El informe, liderado por el director de la Diplomatura Superior de Industria Automotriz en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral, Alejandro Sureda, indica que de los
indicadores de producción en Argentina únicamente en
dos oportunidades se pudo alcanzar el
objetivo propuesto.

“El
promedio de producción de los últimos 26 años fue de
445.735 vehículos, y el de los últimos 10 años fue de
630.759, cifras lejanas a las propuestas”.
Al respecto de la
diversificación de marcados -apuntando a exportar por lo menos un 35% de la producción a destinos extra Mercosur-, el informe sostiene que la producción nacional de automóviles es muy sensible a la exportación que tenga como destino a países del Mercosur, especialmente
Brasil.

Y no así con países extra Mercosur. “Tal es así, que en los últimos años
ha caído la producción junto con la
exportación al Mercosur, a pesar de que ha
aumentado el porcentaje de exportación a países por fuera de la región”, explica el ingeniero Sureda.
Luego detalla: “En la última década Brasil ha sido el destino final de la producción automotriz argentina, con un valor promedio del 76%, seguido muy lejos por México con un 7% y Chile con 2,8%”.
“Lo que está en
duda no es tanto la capacidad productiva de la industria argentina sino más bien la
capacidad de vender o ‘colocar’ lo producido,tanto en el mercado interno como en el exterior”, sostiene Sureda.

Otro de los objetivos claves del Plan 1 Millón es el de
mantener los precios en niveles similares a economías de la región comparables.
Aquí el estudio de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral toma los datos reflejados por un informe sobre competitividad en la industria automotriz, elaborado por Bain & Company para ADEFA, que llegó a las conclusiones de que Argentina tiene, en promedio, un
costo de producción 25% mayor que Brasil y
65% mayor que México, lo que pone en juego la sustentabilidad del sector automotriz local.
“Por cada dólar que se paga de salario, en Argentina el 53% corresponde a cargas sociales. Siempre comparando con los países mencionados anteriormente, en Brasil este rubro representa el 46% y en México, 27%. Además, en Argentina, la
mano de obra directa en la cadena e impuestos sobre producción explican entre el
60 y 70% del gap“, expresa al respecto Sureda.

“Según un estudio realizado por MotorBit en el que se
comparó 14 vehículos en ocho países de la región, los autos que se ofrecen en
Argentina sonlos
más caros. Su costo promedio llega a ser más del doble que en otros países, como México por ejemplo”, afirma Sureda.
“Entre las principales dificultades para vender los autos producidos en la Argentina está la
falta de competitividad a nivel internacional, y fundamentalmente en la región de Latinoamérica.
Argentina por lejos tiene los
autos más caros de la región y esto debido esencialmente por dos motivos: es el país con mayores costos de mano de obra y con mayor carga impositiva en el precio de venta de los vehículos”, detalla en el informe de la Facultad de Ingeniería.
En este sentido, ingeniero afirma que “el Plan no contempla tomar medidas que favorezcan aumentar la competitividad de la industria automotriz local”.
Acorde al académico, “de esta manera se
desalienta la compra de 0 Km, al posicionar al automóvil como un bien suntuoso. Además, y lamentablemente, la medida tomada por el gobierno de
eliminar el impuesto interno no fue acompañada por e
l tipo de cambio debido a la devaluación que sufrió peso en el inicio de 2018″.

Sobre el último punto analizado, el desarrollo de la motorización “Flex fuel”, híbridos y vehículos eléctricos, el informe de la Universidad Austral refleja que en el país, el Toyota Prius salió a la venta en noviembre del 2009 y, a la fecha, sólo se vendieron 250 unidades.
Aquí el
precio indica el porqué de la bajas ventas: Aun con el descuento dado en el marco del Plan 1 Millón para vehículos eco-friendly un Prius costará 38.900 dólares mientras que En Estados Unidos, el vehículo tiene un valor de 27.200 dólares, es decir, un 30% menos.
A modo de ejemplo positivo, Sureda manifiesta qu
e Argentina debería poner sus ojos en las acciones que se llevaron en
Brasil, país donde la
incentivación del gobierno para reemplazar motores a nafta por Flex fue la reducción del IPI de 13 a 6.5%, “lo que ha permitido que el parque automotor haya pasado de 10.3% en 2006 al actual 59.8%, transformando en sólo diez años todo la industria automotriz brasileña”.
“Las
medidas implementadas en Argentina son
necesarias,
pero no suficientes. Claramente debieran ser acompañada por otras políticas que motiven la producción de autos híbridos en la Argentina”, concluye el profesor de la Facultad de Ingeniería.