SUVs de lujo: 5 modelos que dan pena embarrarlos
Son marcas que nos tenían acostumbrados a los autos muy suntuosos y súper deportivos. Ahora apuestan al off road y prometen dar que hablar.
El furor por los SUVs (Sport Utility Vehicle) o utilitarios deportivos, no es algo que se este dando solo en nuestro mercado. Es una tendencia mundial y hoy todos los fabricantes quieren el suyo. Incluso aquellos que jamás tuvieron en planes incursionar por la categoría y que negaron a muerte (caso Sergio Marchionne, CEO de Ferrari), hoy ya cuentan con su exponente con aires todoterreno o por lo menos -lo cual no es poca cosa- lo proyectan tener.
Teniendo en cuenta todas las iniciativas, y sin olvidarnos de Porsche, que fue pionera en arriesgarse a tener un modelo con dotes off road (Cayenne y luego Macan), repasamos cuáles son los suntuosos SUVs, que, realmente, da pena embarrarlos.
Jaguar F-Pace La británica Jaguar es reconocida mundialmente por sus modelos deportivos y tipo limusinas. Fue una de las primeras en animarse a presentar un prototipo aguerrido con toda la estirpe de un todoterreno, que termino haciéndose realidad en el F-Pace. Hoy, este modelo que tiene una estructura de aluminio (el 80% es de este material) está en venta en nuestro mercado local desde el año pasado en tres versiones: R-Sport, Prestige (diésel) y Prestige (nafta). El R-Sport tiene un brutal 3.0 Supercharged de un V6 de 340cv (u$s157.000); la versión Prestige tiene dos opciones de motor: un 2.0 turbo diésel de 180cv (u$s114.900) y el naftero (u$s138.900) que mencionamos anteriormente. Todas las versiones tiene una caja automática de 8 velocidades, tracción integral de acople automático y sistema Jaguar Drive Control para diferentes modos de manejo. Son modelos que pueden necesitan solo de 6 segundos para alcanzar el 0 a 100 Km/h. Bentley Bentayga Otro SUV de lujo que ya es realidad y que también es británico, es el Bentayga. Es el que estéticamente más respeta el “family feeling” de la marca, con esa ostentosa parrilla cromada y las clásicas cuatro ópticas delanteras redondas. Debajo de todo ese ropaje de lujo se esconden tres diferentes motorizaciones: un motor 4.0 V8 de 549cv que lo puede llevar a este Bentley de 0 a 100 km/h en 4.5 segundos. La otra opción es un diésel que desarrolla 435cv. La transmisión es automática de 8 marchas en todos los casos. El sistema de tracción integral también viene de serie en todos los acabados y motorizaciones. Un dato sorprendente, es que cuenta con el sistema Bentley Dinamic Ride, que es la primera tecnología del mundo con control activo y electrónico de balanceo, lo que garantiza una maniobrabilidad excepcional. Alfa Romeo Stelvio La sangra “tana” es conocida por su bravura, y Alfa lo viene demostrando en el sentido que incursiona sin tapujos hacia segmentos que no son su especialidad. Así lanzó la Giulia, un sedán grande que tiene también llegará este año con motores diésel y nafteros de entre 136cv y 280cv, este último con tracción integral. Y ahora sale al ruedo con este utilitario deportivo, que también llegará al mercado local, que tiene ese nombre en honor a la ruta que atraviesa el paso de montaña más alto de Italia, con 75 curvas distribuidas a lo largo de 20 kilómetros. Su genética deportiva la exterioriza en su mirada filosa con faros bi-xenón con luces leds, en sus llantas de 20” pulgadas con pinzas de freno coloreadas, y por supuesto en sus corazones que son los mismos que el Giulia: el más rabioso es el V6 2.9 biturbo, con 510cv, que es tracción trasera en la Giulia e integral Q4 en la Stelvio. La caja de cambios es una automática de 8 velocidades. La tracción del Stelvio es la denomina Q4, siempre en las cuatro ruedas. Lamborghini Urus Nadie imaginó que esta marca pudiera tener un exponente off road, pero hoy lo tiene. Urus se fabrica en Italia y para colmo, hay un argentino (Facundo Elías), que formó parte del equipo de diseño de este ejemplar. A diferencia de los anteriores exponentes, el Urus no comparte elementos con ningún Lamborghini, pero si con modelos del grupo Volkswagen. Así es que se alza sobre la misma plataforma que utiliza el Porsche Cayenne III y el Audi Q7. Su motor, es un despropósito: Un colosal V8 4.0 biturbo, con 640cv. Por supuesto, su tracción es total y su caja automática, al igual que la mayoría de los de este informe, automática de 8 velocidades. El dato que no se puede obviar, es la aceleración de 0 a 100 km/h que dice la marca que tiene su SUV que en Estados Unidos cuesta alrededor de u$s200.000: 3,6 segundos. Roll Royce Cullinan Cuando el rumor de que Rolls-Royce estaba experimentando con un SUV, con la clásica dama con alas plateada sobre el centro de su capot, la cosa sonaba más a ficción que a realidad. Pero para sorpresa, hoy estamos hablando del Cullinan (nombre del diamante más grande del mundo), el cual se lanzará a la venta este año. Aún no se conoce su estética final (está camuflado) ni datos técnicos. Lo que circuló es el Cullinan oculto por los lugares más recónditos del planeta (desierto de África, nieve del Polo Ártico), por lo que se tratará sin dudas de un SUV con todas las letras. Ferrarri…. Era la única de las marcas Premium que faltaba en este listado y pese a que su CEO, Sergio Marchionne, negó que Ferrari se sumaría a esta tendencia de proponer un SUV, el mes pasado ya confirmó el lanzamiento para principios del 2020 del SUV del Cavallino Rampante. Sin embargo, la noticia se desmorona un poco desde que Marchionne, anunció que se dejará su puesto el año que viene.Posted in Guía rápida de modelos Noticias



























La línea Scramber es sin dudas la más rebelde dentro de la familia Ducati. Se podría decir que desde que irrumpieron, se instaló un espíritu desestructurado y hasta de algarabía en salones de venta oficiales de la marca “tana”.
Basta ver el rincón donde se exhiben las Scrambler (conteiners amarillos, chaquetas de cuero colgadas, cascos vintage y por supuesto, los extrovertidos colores y diseños de los modelos) y compararlo con el resto del showroom, donde entre las exuberantes MultiStrada y las afiladas carrocerías de sus modelos más deportivos, como la Súper Bike Panigale, reina un clima más formal, sosegado y hasta intimidante.
Dentro de las siete variantes de Scrambler que hoy están a la venta (Sixty2, Icon, Classic, Full Throttler, Mach 2.0, Cafe Racer y Desert Sled), se puede decir que esta última es la única que no es una Scramber más.
Su perfil off-road o “endurero”, está lejos de lo que ofrecen las denominadas “Urban Enduro”, y se aleja aún más de lo que proponen el resto de sus hermanas.

De hecho, nos sentamos y experimentamos la mayor altura del asiento (860mm) con respecto a la Scrambler Icon (790mm) que probamos tiempo atrás, y por mi 1.83 metros de altura, está claro que Desert es la Scrambler más a gusto para nosotros.
Incluso, comparando fotos de esta prueba con otras Scrambler, vemos que la Desert tiene el asiento más con un diseño más triangular, en lugar de ser rectangular.
Esto, tiene como objetivo que uno vaya parado en los pedalines y pueda sujetar mucho mejor la moto con las rodillas.
Su manillar de aluminio, además de tener con refuerzo central tiene una posición más avanzada, lo que te permite ir de pie por caminos de tierra y no agotarse, ya que uno va en una postura muy natural.
Por ejemplo, cuando en encara una trepada sobre tierra o cuando queda encajado en una huella profunda de barro.
El motor es el mismo que de las demás Scrambler con 803cc con una potencia máxima de 75 CV a 8.250 rpm. Pero si notamos que el tacto se ha alterado sensiblemente para ofrecer una respuesta más dócil.
Notamos también que la entrega en las primeras marchas, es más sosegada y menos brusca. Esto, puede ser un reproche para los que tienen experiencia en motos de enduro.
Pero se entiende que no todos los que compren esta moto y se animen a dejar el asfalto puedan dosificar una mayor potencia en tramos de tierra.
Pero no cuesta nada llamar (solo girar a a la mitad el acelerador) los 75 CV, para que uno vaya siempre seguro y con la sensación de mucho resto.
Algo que -volvemos a reiterar- se agradece en aquellos tramos donde ineludiblemente se necesita más “pimienta”, y no se puede titubear: Trepadas escarpadas, huellas profundas, caminos con lajas sueltas, entre los que más nos topamos en nuestra prueba.
La sonrisa se nos dibujó desde el primer segundo y se nos fue, solo un tramo en el que desde abajo de la moto, buscando el mejor fondo para hacer fotos, perdimos la vertical y la moto se nos fue al piso.
Sucede que no es fácil de maniobrarla (tiene poco ángulo de giro) y sumado a una zona de arenilla, la rueda delantera nos jugó una mala pasada. Costó levantar su casi 180 kilos, y no nos queremos imaginar si nos hubiese sucedido eso, en una trepada o un camino mas escarpado.



Pero no todo fue tierra, polvo, piedras sueltas y barro. En algún momento tuvimos que dejar ese escenario y nos agarramos la ruta.
¿Se terminó la diversión? Para nada, la Scrambler es una invitación a devorarse kilómetros de ruta. Es realmente manejable y fácil de entrar en curvas, y salir rápido de los tramos con tránsito.

Si bien aún nos falta subirnos a varias variantes de la Scrambler, entre ellas la Cafe Racer (la más bonita para nosotros), esta Desert Slide, es la que más nos gustó de toda la zaga que probamos. Porque en definitiva ofrece mucho más de lo que hoy se puede encontrar en las denominadas maxi trail.
Nos agradó de sobre manera su porte de moto que se “banca todo” y su performance en todos los terrenos que la probamos.
Un dato que quizás puede desalentar al futuro comprador y que lo haga quedar en el camino a una Scrambler Sixty2 400cc, una Icon 800cc o una Classic (gama que va entre los 16 mil y 21 mil dólares), es que la Desert, es la más costosa de todas: 24 mil dólares. Pero, por su comportamiento dual, es sin duda la Scrambler que Motriz compraría.
