Prueba de manejo: Jeep Compass

Finalmente llegó el momento de probar el nuevo SUV mediano importado de Brasil. La versión que nos tocó fue la Longitude Plus 9AT AWD. Aquí nuestras conclusiones.

Como buenos seguidores de los segmentos que más crecen en ventas, entre ellos las pick ups y los SUV, probar este modelo era una cuenta pendiente en nuestro sitio. Por fin llegó el momento, y aquí todas las sensaciones.

El escenario

El nuevo Jeep Compass se lanzó en la Argentina a fines del año pasado, en un evento que organizó la marca en General Rodríguez. Su llegada no fue una más, sino que era el segundo modelo fabricado por la americana en Brasil (el primero fue el Renegade) y eso es muy importante: los vehículos Mercosur no pagan el impuesto del 35% que suman los extrazona, y eso lo hace más accesible. 

Además, este compacto del segmento C, debutó con el rediseño de la segunda generación, lo cual implicó un cambio de imagen y dio mucho que hablar por su renovación total.

Desde abajo

El nuevo Compass tiene una estética que se acerca fielmente a los Jeep más expertos y aspiracionales, como es el caso del Grand Cherokee. Hasta ahora, tenía los detalles de la marca, expresados especialmente en su frontal con sus 7 ranuras, pero no emanaba la misma esencia. Con el cambio de la segunda generación adquirió los dotes 100% Jeep.

Empezando por el frontal, con su amplia parrilla cromada con la tradicional herencia de la marca, hasta las nervaduras de los laterales, sobrias pero bien marcadas, es SUV se convierte en un gran representante para el segmento de los compactos, potentes y robustos, una mezcla de elementos de diseño que le permiten sobresalir en la categoría como un verdadero todoterreno.

Por qué decimos “verdadero todoterreno”. Porque el auge de los SUV dio lugar a la llegada de múltiples jugadores, pero no todos cumplen en estética y capacidad off road. El Jeep sí lo hace. Además, a esa imagen la complementan elementos decorativos como los faros alargados de xenón acompañados por los antibiebla, las llantas de aleación de 18″ y el caño de escape con salida doble.

Desde adentro

La calidad del nuevo Compass es indiscutible. Buenas terminaciones, tecnología a flor de piel y el techo panorámico con una cortina eléctrica para oscurecer la entrada del sol lo hacen un verdadero alta gama.

El Compass hecho en Brasil no pierde calidad. Esas terminaciones se complementan con detalles como tapizado de cuero, asiento regulable eléctricamente y volante forrado en cuero. La capacidad del baúl es de 390 litros.

En tecnología, tiene la computadora de a bordo con tablero digital LCD de 7″ con sistema Apple CarPlay y Android Auto; sistema de control de neumáticos, selector de superficie y control de velocidad crucero.

Lo que no se ve

Sin dudas aquello que no se ve pero que todos quieren saber de qué se trata es el motor. El mismo es un Tigershark 2.4 naftero, con 174cv y 16 válvulas. La versión de prueba es la AT9, la caja automática de 9 marchas, que es la que ofrece más cambios del mercado.

En  seguridad, cuenta con la máxima dotación: airbags frontales delanteros, de rodilla, laterales y tipo cortina. Tiene control de arranque en pendiente, de tracción y de estabilidad; ganchos isofix, freno de mano eléctrico, sensor crepuscular y de lluvia.

¿Cómo anda?

Subirse a un Jeep es una experiencia diferente. Desde su posición de manejo hasta su aceleración y frenado reflejan la buena arquitectura de marca, histórica y con experiencia. Y aún en esta nueva versión brasileña, donde uno sospecha que la calidad puede variar, la impresión es muy buena.

Recorrimos con este modelo ciento de kilómetros entre ruta y tierra. Nos faltó la arena, porque no llegamos hasta la costa en este duro invierno. Pero donde se puso a prueba respondió como se esperaba: buen andar, silencioso, gran agarre en curvas y mucho confort. No es el Jeep “duro” como el Wrangler o el Rubicom, sino que combina muy bien la habitabilidad y comodidad con su capacidad off road.

Realmente son pocas las críticas para este modelo en cuanto uno sube y sale hacia cualquier destino, especialmente con una gran paso de marchas hasta llegar a la novena. Lo único que si es un problema, con una nafta premium que pasó los $40 (y que lo sabemos antes de subir) es el elevado nivel de consumo, el cual es extremadamente alto comparado con motorizaciones mucho más económicas que existen en la actualidad. En ciudad, el consumo llegó a marcas 15 litros cada 100km, mientras que en ruta llegó a 13.

Aplausos para…

Tras siete días con el Compass, las cinco estrellas se la lleva la apuesta del grupo FCA por renovar un modelo histórico y darle un verdadero cambio de imagen, combinado con un precio que por primera vez en la historia se vuelve más accesible (por lo menos en la entrada de gama y cuando se lanzó, antes que el dólar cruce todas las previsiones).

También su calidad merece ser destacada, un verdadero competidor para un segmento de SUV medianos que tiene jugadores actualizados (con exepeción del Hyundai Tucson) y que tiene una demanda hambrienta. Otro dato: excelente el auxilio full size, no se puede pensar en otra opción, más cuando se trata de un todoterreno.

Tirón de orejas para…

La motorización, que por más tecnología y desarrollo que tenga, no se sostiene en esta época de apuestas más económicas y potentes con sistemas turbo que igual garantizan una buena aceleración.

Deberían estudiar otra opción, por lo menos para regiones del Mercosur donde no estamos acostumbrados a los motores gastadores que usan en Estados Unidos.

El más accesible y el más costoso

En cuanto a los precios, los valores varían de acuerdo a la cotización del dólar, pero el más accesible tiene un precio actual de $898.900; mientras que el más caro asciende a 1.270.060 pesos.

La gama completa es la siguiente:

  • Sport 2.4L MT6 FWD: $898.900
  • Longitude 2.4L AT6 FWD: u$s37.500 ($1.140.000)
  • Longitude 2.4L AT9 AWD: u$s42.300 ($1.285.920)
  • Longitude Plus 2.4L AT9 AWD: u$s43.900 ($1.334.560)
  • Limited 2.4L AT9 AWD: u$s47.500 ($1.201.750)
  • Limited Plus 2.4L AT9 AWD: u$s50.200 ($1.270.060)

Conclusión

Para quienes buscan un verdadero todoterreno, Jeep es la mejor opción. Es la marca que más historia tiene en vehículos para llevar al barro y la arena, concebidos para ese fin. Con el tiempo, muchas compañías sumaron nuevos competidores, algunos pseudo-off road que ni siquiera ofrecen tracción integral, pero también son rivales. Y también Jeep tiene tracción simple.

El gran acierto de la marca fue “democratizar” el Jeep, que deje de ser exclusivo y acercarlo a la gente. El primer paso fue el Renegade. Ahora es el turno del Compass. Y quizás más adelante lleguen nuevos jugadores.