En septiembre, los 0km acumulan subas de precios por encima del 10%

A pesar de la caída de las ventas, y sin el plan del Gobierno, las marcas siguen incrementando los valores. Algunos modelos rozan el 20%

La industria automotriz volvió a caer en un contexto de preocupación después que el plan del Gobierno (que ofrecía descuentos de $50.000 hasta $90.000) dejó de aplicarse en septiembre, al tiempo que volvió la incertidumbre al mercado y los precios de los 0km siguieron aumentando.

Si bien los patentamientos se redujeron prácticamente a la mitad, en las compañías admiten que todavía no se pusieron al día con la devaluación de los últimos meses, la cual afecta directamente al negocio.

De acuerdo a la comparación de los listados de precios de agosto con septiembre, se observa que los incrementos varían por marca y modelo, pero en algunos casos supera hasta el 15% en solo cuestión de días.

Lo que también impactó en los valores es que a partir de este mes empezó a regir la nueva base para la aplicación del impuesto interno, que afecta a los autos con un precio de venta al público de $2.300.000. De esta manera, los vehículos que estaban “freezados” para que no los alcance el gravamen, dieron un salto hasta este nuevo valor.

De acuerdo a los listados oficiales de las marcas (en algunas, como el caso de Ford, solo se pueden conocer yendo al concesionario), en Motriz repasamos cuáles fueron los aumentos y cómo se diferencian según la compañía.

Los casos, uno por uno

Citroën es una de las marcas que aplicó incrementos según el modelo. Por ejemplo,  el C3 subió su valor un 11%, pasando de $864.000 a $965.500. Sin embargo el C4 Cactus, que es uno de los más vendidos del momento, en su versión tope de gama, se incrementó 17%, pasando de $1.167.500 a $1.369.500.

En Volkswagen los valores subieron entre 5 al 9%, siendo las pick-ups, que son las más vendidas, son las que registraron mayor incremento.

Hoy, para acceder al modelo más económico de la alemana, que es el Up, hay que disponer de $708.850 frente a los $670.800 de agosto. Esto implica una suba de 5,7%.

Otro caso es el Volkswagen Gol. Este modelo aumentó 5,7% en comparación con el mes pasado, trepando de los $894.000 a $944.700, con una bonificación de $158.000 pesos

En Peugeot, las modificaciones en el listado oficial varían de acuerdo al modelo. Por ejemplo, el 308 de producción nacional pasó de $1.110.900 a $1.133.900. Es decir, la suba fue de 2%. En los modelos donde más se ajustaron los precios fue donde los puede afectar el impuesto interno, como el 3008 y 5008. En estos casos, el primero pasó de $1.809.000 a $1.979.000; mientras que el segundo se incrementó de $2.090.500  a $2.287.000, al borde del nuevo límite para ser alcanzado por el gravamen.

En el caso de Renault, las subas promediaron el 8%. El Kwid, el más barato de la familia, se incrementó de $551.400 a 599.700 pesos; mientras que el Sandero, otro de los más vendidos, subió de $734.000 a 778.000 pesos.

 

En Fiat, por su parte, las subas también son variadas: por ejemplo, el Mobi, pasó de $473.200 a $526.400, es decir, aumentó 11%. En el caso del Argo, el incremento fue menor: pasó de $594.000 a $622.000, es decir, un promedio de 4 por ciento.

Los reclamos del segmento premium

Además de la actualización de valores de las marcas masivas, quienes están más preocupadas son las de alta gama, ya que cada vez son más los modelos afectados por el impuesto interno.

 

En este sentido, desde CIDOA, la cámara que reúne a los importadores, se expresaron al respecto, ya que al comienzo del gobierno de Mauricio Macri, la segunda escala tributaria (que es la que hoy está vigente) afectaba vehículos de u$s83.000 de precio al público, mientras que hoy golpea a los modelos de u$s39.900.

Desde la cámara proponen tres alternativas:

  • Que el impuesto interno quede sin efecto y que cada marca pueda ofrecer toda su gama.
  • Que se actualice por tipo de cambio o que tenga su base en dólares.
  • O que se publique un decreto que corrija la base en pesos a cuenta de futuros ajustes.

Más allá de estos reclamos, son muy pocas las percepciones de cambio que esperan en el sector, especialmente porque, tras las elecciones, consideran que en 2020 seguirán los tiempos de incertidumbre y reacomodamiento.